Para esta actividad me avoqué en el país suramericano de Colombia para analizar sus fortalezas y debilidades en el aspecto económico y político, además de compararlo con nuestra nación y encontrar similitudes y diferencias para aprender de ellas y tomarlas como modelo hacia empresas de nuestro país.
En el México actual podemos tenemos una
gran variedad de instituciones que cumplen con ciertas actividades necesarias
para poder cumplir con nuestras obligaciones y satisfactores, desde
organizaciones gubernamentales hasta empresas privadas de todo tipo que nos
proporcionan los productos y servicios los cuales son de gran importancia para
nuestro estilo de vida actual. De estas organizaciones la banca mexicana nos
permite la realización de múltiples operaciones financieras y el otorgamiento
de créditos es sin duda uno de los principales motores de nuestra economía
y de nuestra sociedad; dentro de esta
banca mexicana hablaremos de una de las más importantes e influyentes de la
sociedad, así como la pionera en recursos tecnológicos del país, estoy hablando
del Banco Nacional de México S.A. (Banamex).
Grupo Financiero Banamex SA tiene su origen
y es el dueño del Banco Nacional de México o de Banamex, el segundo mayor banco
de México detrás de BBVA Bancomer. El Grupo Financiero Banamex fue adquirido
por Citigroup en agosto de 2001 por $12.5 mil millones USD. Continúa operando
como una subsidiaria de Citigroup.
Sistema político colombiano
Colombia es un Estado social de derecho organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general. La Constitución vigente fue adoptada en1991 que reformó la de 1886, es "norma de normas."
Son ramas del poder público, la legislativa, la ejecutiva y la judicial. Los diferentes órganos del Estado tienen funciones separadas pero colaboran armónicamente para la realización de sus fines.
El Poder Ejecutivo:
El Presidente de la República es Jefe de Estado y de Gobierno y suprema autoridad administrativa. El presidente es elegido para un período de cuatro años por el voto popular, por la mitad más uno de votos que, de manera secreta y directa, depositen los ciudadanos. Según la Constitución Política del 1991, el Presidente de la República simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento de la Constitución y las leyes, se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos.
El poder ejecutivo también está compuesto por el Vicepresidente, quien es elegido por votación popular el mismo día y en la misma fórmula con el presidente de la República, y los diferentes Ministerios: Interior, Relaciones Exteriores, Hacienda y Crédito Público, Defensa, Justicia y Derecho, Minas y Energía, Educación, Salud, Desarrollo, Agricultura, Trabajo y Seguridad Social, Comunicaciones, Transporte, Comercio Exterior, Medio Ambiente y Cultura. El Gobierno Nacional está formado por el Presidente de la República, los ministros del despacho y los directores de departamentos administrativos. Las gobernaciones y las alcaldías, así como las superintendencias, los establecimientos públicos y las empresas industriales o comerciales del Estado, forman parte también de la Rama Ejecutiva.
El Poder Legislativo:
Corresponde al Congreso de la República reformar la Constitución, hacer leyes y ejercer control político sobre el gobierno y la administración. El Congreso de la República está integrado por el Senado y la Camara de Representantes.
El Poder Judicial:
La Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado, el Consejo Superior de la Judicatura, la Fiscalía General de la Nación, los Tribunales y los Jueces, administran justicia. También lo hace la justicia penal militar.
Organismos de control autónomos e independientes:
El Ministerio Público es ejercido por el Procurador General de la Nación, por el Defensor del Pueblo, por los procuradores delegados y los agentes del ministerio público, ante las autoridades jurisdiccionales, por los personeros municipales y por los demás funcionarios que determine la ley. Al Ministerio Público le corresponde la guarda y la promoción de los derechos humanos, la protección del interés público y la vigilancia de la conducta oficial de quienes desempeñan funciones públicas. La Contraloría General de la República tiene a su cargo la vigilancia de la gestión fiscal y el control de resultados de la administración.
Organización electoral autónoma e independiente:
Conformada por el Consejo Nacional Electoral, por la Registraduría Nacional del Estado Civil y por los demás organismos que establezca la ley. Tiene a su cargo la organización de las elecciones, su dirección y vigilancia, así como lo relativo a la identidad de las personas.
sistema económico colombiano
según la Constitución Política de Colombia, "la dirección general de la economia estará a cargo del Estado Colombiano. Éste intervendrá, por mandato de la Ley, en la explotación de los recursos naturales, en el uso del suelo, en la producción, distribución, utilización y consumo de los bienes, y en los servivios públicos y privados, para racionalizar la economia con el fin de conseguir el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes, la distribución equitativa de las oportunidades y los beneficios del desarrollo y la preservación de un ambiente sano" (Const. Art. 334).
Ahora bien, el papel regulador del Estado en la economia de un país se realiza por medio de la política pública encargada del control de las herramientas de las que hablamos anteriormente. Dichas herramientas, en el lenguaje económico, se denominan "variables macroeconómicas". Ellas son: Inversión, Empleo, PIB, Inflación, Devaluación, Tipo de cambio, Impuestos, Indice de Precios al Consumidor (IPC), etc.
sistema social colombiano
La población colombiana no es homogénea. Desde sus orígenes
de conformación, los colombianos en general son una mezcla de tres razas
principalmente: indígenas nativos de la región, negros esclavos provenientes de
África y europeos (españoles conquistadores). Todos ellos proporcionan a la
sociedad colombiana un legado de costumbres y creencias que hacen
verdaderamente particular a dicha población. Si bien hay sectores poblacionales
en los que se conserva o en los que predomina una de los anteriores grupos, la
mixtura de estas razas ha creado en el hombre colombiano un fenotipo con
características de cada grupo. Todavía se apela a refranes populares como “la
malicia indígena”, la capacidad de “trabajar como negros” o “trabajar como
esclavos” para “ganar como blancos”, para referirse a características del
habitante colombiano promedio.
La República de Colombia se conformó a partir de incontables
guerras y conflictos. La persona que haya estudiado historia de Colombia o
quizás haya leído el libro Cartas de Batalla del autor Hernando Valencia Villa,
podrá dar testimonio sobre lo anterior. La “independencia” de Colombia sobre la
monarquía española se produjo a partir de una serie de batallas libradas en el
territorio colombiano para expulsar a los gobernantes existentes y al ejército
español que les acompañaba en su labor de gobierno y control. Una vez lograda
la independencia, se configuraron una serie de conflictos internos sobre
sectores federalistas-centralistas, cuya victoria daba como resultado una nueva
constitución.
En Colombia hay una distinción clara entre las diferentes
clases sociales existentes. Sin embargo, al parecer existe una tendencia a
pertenecer a una de ellas (clase política) para disfrutar de los beneficios y
de las ventajas comparativas otorgadas por otra clase distinguible (élites
económicas-empresariales). Tampoco se presenta mayor variación entre los
representantes de la clase política en Colombia. Familias que se han sucedido
en el poder, desde la Presidencia de la República hasta el concejal de
municipio, son numerosos los ejemplos. Juan Manuel Santos, quien ejerce la
Presidencia en el período 2012-2016, sobrino-nieto de Enrique Santos Montejo,
quien ocupó el mismo cargo entre los años 1938-1942. Misael Pastrana Borrero,
ocupando el mismo cargo entre 1970-1974, padre del también expresidente Andrés
Pastrana Arango, quien lo ocupó entre 1998-2002. Los tristemente célebres
hermanos Samuel e Iván Moreno Rojas, nietos del general Gustavo Rojas Pinilla
quien ejerció el mandato dictatorial como Presidente entre 1953-1957. Los
ejemplos son muchos pero baste con inferir que Colombia ha sido gobernada por
una dinastía casi familiar durante los poco más de 200 años de existencia como
República.
Actores sociales
Es cierto que en un siglo Colombia ha construido una notoria
legislación sobre el mundo del trabajo; al fin y al cabo somos un país de leyes
—que poco se cumplen—. Hay disposiciones legales que regulan los contratos de
trabajo y los conflictos, pero los primeros no cubren el amplio sector informal
y los segundos siguen siendo vistos como algo "exótico" a nuestra
realidad. El Estado, precariamente construido a partir de alianzas regionales,
no hace presencia efectiva en todo el territorio nacional. Y en las partes en
que lo hace no realiza una acción coherente y duradera que redunde en profundas
reformas sociales. Los partidos políticos de derecha e izquierda están
enfrascados en una lucha por mantenerse en el poder o por tomárselo. Así se
modernicen formalmente, siguen descuidando su función principal que es mediar
entre las demandas sociales y el Estado.
El panorama nacional se ensombrece con la persistencia de la
violencia. Ella dejó de ser el arma de confrontación partidista o incluso de
reivindicación social para convertirse en un instrumento degradado para
resolver, o mejor agravar, los conflictos de todo tipo. En ese fuego cruzado
que no distingue entre pobres y ricos, hombres y mujeres, niños y ancianos, han
muerto valiosas generaciones de colombianos. Las secuelas de esa violencia
fragmentada impactan, por supuesto, a las organizaciones populares. Muchas
vidas de líderes han sido segadas, sus familias rotas y las comunidades que se
han logrado salvar de la orgía de violencia huyen a los centros urbanos
cercanos, para descubrir que tampoco allí existe la anhelada paz.
Los actores sociales también han cambiado en este siglo. Pero
los actores sociales siguen siendo débiles. No es la ausencia de organizaciones
fuertes y de gran cobertura lo único que los aqueja. La exclusión social y
política que han sufrido en el pasado los hace más propensos a la confrontación
cerrada que a la construcción de propuestas para la negociación. En ello ha
sido dramática la crisis de pensamiento que guíe su actividad más allá de
objetivos inmediatos, para no redundar en el nocivo impacto de la violencia
física en sus filas. Como si fuera poco, sus protestas muchas veces son
instrumentalizadas por los actores armados o son crudamente reprimidas por el
Estado. Por donde se le mire la acción social colectiva termina siendo criminalizada.
A pesar de estas
adversidades, los actores sociales siguen luchando en los marcos que les es
permitido y se preocupan por establecer alianzas con quien pueda contribuir a
mejorar su condición. Las mismas élites políticas y económicas han captado la
gravedad del momento y han aceptado, a veces sólo de palabra, la necesidad de
un nuevo pacto social. Ese fue el espíritu de la Constitución del 91, que aún
está por hacerse realidad.
Actores políticos
La Constitución de 1991 y la reforma constitucional de 1996:
En 1991 se promulgó la nueva constitución en la que se
desmantelaron todos los elementos del gobierno de coalición que existían desde
1974. La preparó una asamblea constituyente, designada por elección popular, en
la que tuvieron una presencia importante representantes de un grupo de la
guerrilla (la Alianza Democrática M-19) que se había desmovilizado (19 de los
70 constituyentes pertenecían a esta formación, junto con 24 representantes
liberales y 20 conservadores), pero en la que tuvieron presencia otros grupos
guerrilleros desmovilizados entre los que figuraba el grupo indigenista Comando
Quintín Lamé, un sector del EPL (Ejército Popular de Liberación), el PRT
(Partido Revolucionario de los Trabajadores), etc.
Reforma y propuestas de reforma política:
En 1995 el gobierno Samper se plantea la reforma de los
partidos políticos. Se apreciaba como un aspecto primordial en la
democratización del sistema político colombiano. En este sentido, a mediados de
1995, Ernesto Samper creó una comisión para la reforma de los partidos
políticos. La reforma de los partidos políticos implicaba, por una parte, la
reforma de la reciente promulgada constitución de 1991 en unos momentos de
crisis de legitimidad, y por otra, que la reforma quedaría en manos del
Congreso (la posición de los congresistas era muy conservadora y ya se había
expresado previamente cuando se propuso la redacción de la constitución del
91).
Partidos políticos:
El sistema de partidos colombianos se caracterizan por el
elitismo y el dualismo de sus dos partidos tradicionales: Partido Liberal y el
Partido Conservador (que cambió su nombre por el de Partido Social Conservador
en 1987). Las elites de estos dos partidos han conseguido dominar las
instituciones políticas del país, a la vez que ocupan todas las posiciones de
liderazgo en la nación. Los dos grandes partidos tradicionales son
confederaciones basadas en organizaciones de partidos lideradas i dependientes
de los ‘gamonales’ que adquieren su posición en función de su pertenencia a
determinadas familias (por nacimiento) o a través de conexiones con ricas y
prestigiosas familias que forman parte de la cúpula del partido. Los
'gamonales' conservan sus posiciones mediante lealtades personales. Así pues,
no se pueden definir los partidos tradicionales colombianos como partidos de masas
que integran individuos y grupos.
Iglesia:
La iglesia católica colombiana ha sido una de las más
ortodoxas, conservadoras y poderosas de las iglesias latinoamericanas. A
finales de los años 80, la iglesia tenía gran influencia dentro del Partido
Social Conservador y mantenía estrechas relaciones con diferentes gremios como
la Unión de Trabajadores Colombianos y la Federación Agraria Nacional. Además
la iglesia tiene un papel importante en dos ámbitos sociales concretos: el de
la educación y el de las actividades de beneficencia. La iglesia es un actor
político con peso dentro de las decisiones políticas estatales, debido a la
vinculación de la jerarquía católica con las clases altas y medias de la
sociedad colombiana. La participación de la iglesia en la vida política se manifiesta
en los procesos de pacificación y diálogo entre el Estado y los diferentes
grupos guerrilleros.
Fuerzas armadas:
El papel de las Fuerzas Armadas colombianas ha sido el de
liquidar toda opción política que el sistema no haya podido absorber a través
de la asimilación y el transformismo. El método utilizado es cerrar todas las
salidas legales a los de fuera, recorriendo a las Fuerzas Armadas para acabar
con los intransigentes que se hayan visto empujados a utilizar la violencia.
Así pues, las Fuerzas Armadas han constituido un elemento importante del
régimen establecido al que respetan únicamente mientras el gobierno en el poder
no cambie su trato respecto a los militares. Si se le deja (a las Fuerzas
Armadas colombianas) la mano libre, o casi libre, en la lucha contra la
guerrilla y se les da la suficiente autonomía en las cuestiones relativas a las
finanzas y a la organización interna, los militares aceptan sin trabas que las
otras esferas estén fuera de su control.
Grupos de presión económicos
Éstas se organizan en asociaciones con afiliados a nivel
local y departamental. Los gremios existen en diferentes ámbitos como la
agricultura, la banca, el comercio, la construcción, etc. Estos gremios se
configuran como grupos de presión que influencian a los líderes gubernamentales
para conseguir que se reglamenten políticas favorables a sus intereses. De
hecho, durante los años 80, las decisiones en temas de política económica
estuvieron en manos de comisiones compuestas por representantes de los
diferentes gremios como ANDI (Asociación Nacional de Industrias), FEDECAFE
(Federación Nacional de Cafeteros de Colombia), etc.
Actores económicos
La economía de Colombia, es uno de muchas economías
salientes, que está en desarrollo, y una en las cuales el mundo ha puesto su
mirada, ya sean por sus recursos naturales, o los campos de los cuales se forja
esta, y sobre todo, porque se indica que esta ha logrado atraer inversión
extranjera al país, aumentado cada año gradualmente, puesto que se ha dado a la
tarea de cambiar su cara ante el mundo, y no mostrarse como un país que está
afectado por los grupos al margen de la ley, sino por el contrario, un país que
lucha contra esto.
Colombia se categoriza, además, y dentro de su economía,
como la cuarta más grande de América Latina, atrás de Brasil, México y
Argentina, y ubicándose en toda América en la posición sexta de la economía, y
así mismo, convirtiéndose esta en la trigésimo cuarta más grande del mundo, con
miras y estimación a convertirse dicha economía en la cuarta más grande,
afirmado esto por el Banco Mundial y el FMI, y todo esto, en consecuencia de
que la economía venezolana ha sufrido grandes contrariedades con su PIB
(Producto Interno Bruto).
Entrando más en materia, la economía colombiana, se sostiene
y subdivide en sectores de producción nacional, y exponiendo como uno de sus
principales y mayores productos, el café, y posicionando este a Colombia como
uno de los mayores exportadores mundiales de este producto, y por ende, el
primero en los sectores económicos del país.
Igualmente, este y dentro de sus producciones, se destaca la
petrolífera es una de las más importantes del continente. Y todos sus sectores
económicos, como lo son: la producción de esmeraldas y la floricultura, y los
sectores de la agricultura, industria automotriz, textiles, etc.